¿Qué valoran las empresas de un máster?

Existe un inmensa cantidad de estudios que puedes realizar, referidos o no, con tu carrera. Pero hay algunos que significan un excelente salto cualitativo dentro de tu carrera profesional, además si estos son cursados cuándo se presenta el mejor momento para hacerlo. Si lo que buscas es incrementar tu conocimiento y prestigio, entonces resulta una buena idea comenzar a realizar un master pues las empresas se encargan de premiar este tipo de iniciativas al momento de contratar empleados, aunque si se miran por sí solos, quizás no sean garantía de nada ya que no hay un currículo que garantice el de éxito si se ve de una forma aislada. En tal sentido, sugerimos dos aspectos que se deben considerar si lo que deseas es mejorar tu perfil profesional a través de un máster:

  • La selección del tema de la maestría debe brindar continuidad a la formación profesional.
  • Cursar el máster en una universidad que sea de prestigio, esto es algo que no debes dejar de considerar.

También tienes la posibilidad de indagar en publicaciones realizadas por revistas especializadas acerca de evaluación de universidades, y ranking de los MBA, en las mismas suelen ser mencionadas las de más calidad. Así, puedes consultar y comparar sus programas, costos, ti modo de duración y acreditaciones, entre otros.

Ir por el momento ideal

No es suficiente contar con una maestría para convertirnos en un buen candidato. Si acabas de terminar de cursar tu carrera, este no es posiblemente el momento ideal para cursar un máster. Es recomendable desempeñarse en el oficio al menos entre los 20 a los 35 años, y con ello podría evitarse el hecho de convertirse en un estudiante crónico. Del mismo modo, antes de realizar un máster, deben enfrentarse problemas reales, los cuales surgen a partir de una experiencia laboral que no sea menor a los cinco años. cuando alguien se ha dedicado a adquirir competencias profesionales, ha ido administrando sus dificultades, cosa que en el ejercicio implica establecer relaciones con otras personas y además resolver conflictos, se pueden tener mucho más claro cuales son los aspectos que te interesan hacia dónde se quiere. Así, podemos deducir que no a cualquier edad ni bajo cualquier circunstancia nos encontraremos aptos para enriquecernos con una maestría y con ello poder capitalizar la teoría que nos aporta.

Debemos tomar en consideración que un máster es valorado siempre y cuando la persona haya tenido una experiencia por la que que se amerite realizarlo. Existen infinitos perfiles que presentan un excelente cúmulo de destrezas académicas, pero no implican una extensa experiencia. Es por esta razón que debemos ponderar la combinación de los dos. Si se cuenta con un candidato que registra un posgrado de alguna universidad prestigiosa, pero que contrariamente no ha acumulado un significativo recorrido profesional previo mientras que otro sí lo posee pero no ha cursado alguna maestría, estamos seguros de que ese último es quien probablemente tendrá las mayores posibilidades de ser seleccionado y continuar acumulando experiencia.